EL ADVIENTO ES TIEMPO DE PREPARACIÓN PARA LA NAVIDAD
INTRODUCCIÓN
Hemos venido
celebrando año tras año la fiesta de preparación para la navidad, pero estas a
lo largo del tiempo han venido sufriendo una serie de cambios que en vez de
mejorarla, le han quitado el sentido que tiene la preparación advental: hoy se
preparan para una fiesta totalmente pagana, mundana, donde el espíritu propio
de este tiempo, ni se vive ni se siente y podríamos decir que hasta la palabra
Adviento es extraña para la feligresía. Tampoco podemos celebrar el cumpleaños
del Señor Jesús porque ya trascendió de este mundo y su vida histórica terminó
el día de la resurrección.
Tengamos en cuenta:
cada Aviento es una nueva oportunidad que Dios Padre nos da para prepararnos al
encuentro personal con él. Muchos que dicen ser cristianos católicos viven como
si nunca se fueran a morir y viven desordenadamente sin importar si lo que
están haciendo los está salvando o no. Es una indiferencia frente a Dios y
frente a la salvación que da miedo. Todos nos vamos a encontrar con el Señor y
por eso tenemos que vivir de tal manera que a la hora menos pensada venga el
Señor por nosotros (Cfr. Mt.24,44)
SIGNIFICADO DEL
ADVIENTO
La palabra Adviento
proviene del latín “Adventus” que significa la venida. En un principio con este
término se denominaba al tiempo de la preparación para la segunda venida de
Cristo o parusía y no el nacimiento de Jesús como ahora lo conocemos.
El tiempo de Adviento
posee un doble significado: es el tiempo de preparación para Navidad,
solemnidad que conmemora el primer
advenimiento o venida del Hijo de Dios entre los hombres. Y es al mismo
tiempo aquel, que, debido a esta misma conmemoración o recuerdo, hace que los
espíritus dirijan su atención a esperar
el segundo advenimiento de Cristo, podríamos decir como un tiempo alegre de parusía.
Este significado del
Adviento está orientado por las lecturas de los cuatro domingos los cuales
encierra una serie de datos que podemos detallar a continuación:
PRIMER DOMINGO: Mt
24, 36-44;
Estar preparados
consiste en vivir de tal manera que si la Segunda Venida de Cristo sucede hoy,
nos encuentre en estado de gracia, en amistad con Él; nos encuentre viviendo
como católicos comprometidos con nuestra fe.
San Pablo repite la
invitación de Jesús oponiendo tres imágenes de pecado (noche, oscuridad,
dormir) a tres de gracia (día, luz, despertar). San Pablo denomina «actividades
de las tinieblas» (Rom.13, 11-14) a las comilonas, borracheras, actos de
lujuria, desenfreno, riñas y pendencias. Actividades propias de aquellos que
viven en la oscuridad del error y no se dejan iluminar por Cristo. Las obras de
la luz hacen referencia a la dignidad del ser humano, creado a imagen de Dios y
redimido por Cristo.
SEGUNDO DOMINGO: "Según
la mentalidad de ese tiempo, el desierto era el lugar donde tendría que empezar
la revelación final de Dios...pero...nos preguntamos: '¿Por qué va Juan a
predicar donde no hay nadie?...Porque esa palabra que resuena allá donde no hay
nadie congrega oyentes. Juan no habla porque haya gente que escuche, sino que
'grita en el desierto' para que los oyentes acudan.
La conversión no es
un episodio aislado que sucede una vez en la vida y ya, sino un continuo
revisar las propias actitudes, pensamientos, palabras, etc. para adecuarlas a
la voluntad de Dios.
TERCER DOMINGO: El
tercer domingo de Adviento, llamado in Gaudete, (de gozo) su nombre es tomado
de un texto de san Pablo: «Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito,
estad alegres. El Señor está cerca» (Flp 4,4-5). El gozo por la cercanía de
Navidad se refleja en las flores de los templos, en la música y en las
vestiduras litúrgicas, que por un día dejan el morado penitencial para
transformarse en rosadas.
CUARTO DOMINGO: Centrar
la atención en la personalidad de José, su actitud ante el misterio de Dios y
ante la misión que le es encomendada. José se muestra como lo que es: un hombre
"justo", un hombre "bueno".
El "justo"
se sitúa así ante Dios: se siente pecador, indigno, y se retira. Porque José es
justo y bueno, se siente obligado a retirarse; no tiene derecho a retener a
María como suya porque Dios ha tomado posesión de ella; no puede figurar como
padre de la criatura que es sólo de Dios. Donde entra Dios personalmente
haciendo de María objeto de su presencia y de su bendición, José no tiene nada
que hacer y toma la actitud del que es "justo" y se siente indigno.
De ahí lo renuente a recibir a María en su casa, pero Dios lo toma nuevamente y
le hace ver que la grandeza de lo que hay en María es su propiedad y que por lo
tanto él simplemente debe aceptar y lo hace como hombre justo que es.
VIVENCIA DEL TIEMPO
DE ADVIENTO
Cristo nos ofrece la
posibilidad de ser hijos de Dios pero, a menudo, nos preocupa más todo lo
material de festividad pagana y mundana que de festividad litúrgica y
espiritual. A mucha gente le preocupa donde pasar las próximas vacaciones Por
eso la Iglesia, que conoce nuestra debilidad, nos enseña que este tiempo es
para vivir nuestra identidad cristiana en la preparación hacia la Navidad con
la Palabra de Dios, la Eucaristía, la oración, la vigilancia, la alegría
espiritual, el compartir, de una manera plena como si nos estuviéramos
preparando para la venida definitiva del Señor en su Parusía.
Necesitamos que
Cristo venga a salvarnos, ya que no podemos nosotros mismos. Corremos el
peligro de ser absorbidos por los afanes de este mundo y de olvidar cuál es el
negocio más importante de la vida: la salvación. Por eso suplicamos a Dios que
nos dé su sabiduría, para que sepamos reconocer a Cristo en cada una de sus
venidas.
La alegría de saber
que ese Dios viene de nuevo a nosotros nos llena de Esperanza. El deseo de
prepararnos para recibirle bien por la penitencia, el sacrificio o el ejercicio
de la generosidad y amabilidad con los que nos rodean reaviva nuestra caridad.
Según Las normas
universales del año litúrgico y calendario (NUALC) el Adviento comienza el
domingo más cercano al 30 de noviembre (día de San Andrés) que es el inicio del
año litúrgico; terminando con las vísperas de Navidad. Pero del 17 al 24 de
Diciembre la misma liturgia intensifica la preparación de los fieles desde la
Palabra de Dios para vivir los días de Navidad de acuerdo al siguiente esquema:
SÁBADO 17 DE DICIEMBRE
Genealogía del Salvador. Mateo 1, 1-17.
CUARTO DOMINGO DE
ADVIENTO ¡El prometido está a las puertas! Mateo 1, 18-24
LUNES 19 DE
DICIEMBRE: Anunciación del Precursor. Lucas 1, 5-25
MARTES 20 DE DICIEMBRE
La Anunciación de Jesús. Lucas 1, 26-38.
MIERCOLES 21 DE DICIEMBRE
Visita de la Virgen a Isabel. Lucas 1, 39-45
JUEVES 22 DE DICIEMBRE
El Magníficat. Lucas 1, 46-56
VIERNES 23 DE DICIEMBRE
Nacimiento Juan Bautista. Lucas 1, 57-66
SABADO 24 DE DICIEMBRE
Dios redime a su pueblo. Lucas 1, 67-79
En este período más
que fijarnos en la serie de hechos históricos que sucedieron antes del
nacimiento de Cristo, se debe meditar en el misterio de la Salvación que en
ellos se contiene. De alguna manera este tiempo nos hace repasar el camino de
la salvación, preparándonos para seguirlo. Estos hechos históricos narrados por
el Evangelio estos días previos a la celebración navideña, reafirman nuestra
fe.
QUÉ HACE LA IGLESIA
DURANTE EL ADVIENTO
La iglesia como madre
y maestra nos llama a que realicemos cinco acciones muy concretas:
1.
A
LA CONVERSION: dejar de lado el mundo de las tinieblas (Rom.13, 11-14) de
comilonas, borracheras, lujuria, desenfreno, riñas y pendencias, es decir,
todas las obras de la oscuridad, del error y dejarse iluminar por Cristo.
2.
A
LA ORACIÓN a fin de intensificar la
unidad familiar, especialmente con aquellos que por diversas razones han de
permanecer lejos. Reunámonos en torno a la corona navideña.
3.
A
LA COMUNION, a recibir el Cuerpo y La Sangre del Señor en el Eucaristía para
celebrar una verdadera y autentica Navidad todos los días desde las 4 de la
mañana en nuestros templos.
4.
A
COMPARTIR con los pobres y solidarizarse
con los necesitados, será una celebración bellísima para conmemorar el
nacimiento de quien compartió en todo nuestra condición humana, menos en el
pecado.
5.
A
NO SER CONSUMISTAS, quien dijo que navidad es para gastarse todo lo que se
ahorró en el año. No consumir cosas que no sirven; consumir de la llamada «basura
navideña» solo aquello que ha de servir y que se puede reciclar
para varios años.
6.
A
HACER El PESEBRE como una imagen representativa de la pobreza y de la humildad
de nuestro Señor Jesucristo para que aprendamos de El.
7.
A
REALIZAR EN EL AÑO SANTO JUBILAR DIOCESANO los actos que nos permiten ganar las
indulgencias propias dadas por el santo padre Francisco a nuestra Iglesia
Diocesana con motivo de los 60 años de servicio a la evangelización.
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